OPINIÓN

Petroleros a bajo coste

La obra de los cuatro buques que se construyen en PuertoReal no es rentable y ya se ha descartado asumir el quinto y el sexto

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«No podemos construir barcos de alta gama a precios de Corea». Esta frase la pronunció el presidente del comité de empresa del astillero de PuertoReal, Antonio Noria, en noviembre de 2016 durante una entrevista publicada en LAVOZ. De esta forma se incidía en un factor clave de la letra pequeña que recoge el contrato de los petroleros encargados a Navantia por el grupo vasco Ibaizábal. La obra no es rentable para los intereses de Navantia y mucho menos para la industria auxiliar, sin embargo, ha servido durante tres años para mantener carga de trabajo en la Bahía y, sobre todo, garantizar la paz social.

Para entender esta situación hay que echar la vista atrás y analizar las circunstancias que envolvieron la firma del contrato entre Navantia y el grupo Ibaizábal en julio de 2015. Los astilleros de la Bahía llevaban más de tres años sin actividad. La crisis económica, las dificultades para cazar contratos internacionales de defensa y la ausencia de encargos de la Armada española situaban a Navantia en el mismo precipicio.

Fue entonces cuando la posibilidad de volver a la construcción civil abrió una puerta a la supervivencia de los astilleros públicos. Sin embargo, Navantia se encontró con un problema de fondo, ya que no podía afrontar con solvencia un encargo como el que se le venía encima. La compañía española llevaba veinte años fuera del negocio de la construcción de petroleros y quimiqueros y el vacío que dejó estaba ahora ocupado por los astilleros asiáticos, es decir, Corea y Japón, habían desarrollado la última tecnología en esta materia. Son ellos, precisamente, quienes tienen las patentes.No hay que olvidar el caso de Gas Natural de octubre de 2013, cuando el armador noruego Knutsen y el español Elcano, adjudicaron un contrato multimillonario al astillero coreano de Hyundai y al japonés Imabari para construir cuatro barco gaseros de última generación.

La española Gas Natural y sus armadores no delegaron esta importante obra en Navantia argumentando falta de tecnología y altos precios. Para no repetir este mismo fiasco con los petroleros de Ibaizabal, Navantia buscó la alianza estratégica con un astillero coreano, Daewoo, que ha sido el que ha marcado el paso de la obra y el precio. Al final, Navantia ha puesto la mano de obra y Corea un precio competitivo que impide a España sacar tajada.