Pedro Sánchez

Al final Pedro Sánchez se hizo con el poder de manera ruin

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Al final Pedro Sánchez se hizo con el poder de manera ruin. Tras largos años e intentos por conseguirlo, lo que no pudo ser por las urnas y por el designio directo de los españoles lo ha conseguido a través de una moción de censura. Recordemos que Sánchez es el culpable de que el partido socialista consiguiera los resultados más desastrosos de toda la historia de ese partido. Hasta en dos ocasiones consiguió rebajar la cifra de diputados en el Congreso dejando la cifra al final en 85 diputados. Una cifra impensable para el que durante muchos años alternaba el poder con la oposición pero siempre fue considerado como uno de los dos partidos más importantes de la democracia.

Pedro Sánchez pasará a la historia como un candidato al que ni sus propios dirigentes querían. No solo fue ninguneado electoralmente por los votantes, sino que la propia cúpula de su partido le dio la espalda, teniendo que verse retirado al ostracismo y teniendo que volver a empezar toda su trayectoria de nuevo.

En este proceso de sueños de grandeza e ínfulas a medio digerir no le ha importado pactar con quien fuera necesario siempre que tuviera como resultado su mudanza a la Moncloa. No le ha hecho asco a pactar con independentistas cuyo único fin es el de acabar con nuestro país. Ha pedido el voto de vascos y catalanes, los cuales solo viven de parasitar al Estado español, para verse aupado a ser presidente del Gobierno. Asimismo, y esto es más grave aún, no le ha importado tenderle la mano a los diputados de EH Bildu, el brazo político de ETA, con tal de conseguir esa mayoría necesaria. Esto es de tal bajeza que no sé cómo a partir de ahora será capaz de mirar a la cara a los familiares de los socialistas asesinados por esta banda. Pero eso para Pedro no importa, no le cuesta lavarse la mano manchada de sangre después apretársela a los políticos de Eta, con tal de poder dormir en la casa del Presidente del Gobierno.

Ha demostrado que es capaz de dejar sus escrúpulos a las puertas del Congreso, si es que los tiene, con tal de pactar con quien haga falta para conseguir sentarse en la bancada azul, con tal que su mujer se sienta la primera dama o de sentirse el más poderoso de España, sin tener presente que el Presidente viene a servir a la nación, no a servirse de la nación para inflar el ego de uno.

Si a todo esto le sumamos el ramillete de ministros que hasta el momento se ha hecho público, nos daremos cuenta que, con Pedro Sánchez y el actual PSOE, nuestro país no es que vaya a frenar su crecimiento, es que vamos a ir dando pasos hacia atrás hasta llegar a la peor época de Rodríguez Zapatero.

Hay un dicho en el Vaticano que dice que tras un gran Papa siempre viene uno de transición. En este caso, esto se puede aplicar a Pedro Sánchez. Esperemos que su gobierno dure lo imprescindible para convocar nuevas elecciones y de esas salga otro gran presidente como ha sido Mariano Rajoy.

Con Sánchez, ‘el ególatra’, solo nos queda mirar la cielo y esperar que la divina providencia sea benévola con los que aquí habitamos, porque mucho me da que, tras su paso por la Moncloa, en España va a tardar mucho en volver a crecer la hierba.