OPINIÓN

Palabrerías

Parecía imposible pero los del verbo incendiario han venido para quedarse

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¡No! No es verdad que las palabras se las lleve el viento, que lo que se dice sin ton ni son no cumpla su función de mensaje que germinará sabe Dios donde. Y menos cuando detrás de cada frase existe siempre una doble lectura, cuando en cada párrafo se puede esconder la perversión más traicionera. Cada vez que desde una tribuna alguien lanza arengas totalitarias nunca caen en tierra estéril. El abono que se disfraza detrás de cada extremismo y la demagogia contagiosa actúa de forma rápida cual abono de ‘Las habichuelas mágicas de Juan’.

Parecía imposible pero los del verbo incendiario han venido para quedarse. Ya no tenemos que mirar a otros países de la vieja Europa para ver