OPINIÓN

El nuevo fanatismo carnavalero

He leído cosas como uno que decía que sabía de carnaval porque su padre le ponía en el coche la cinta de ‘Los braceros de pueblo’, y la verdad que no sé como tomármelo si reírme o llorar.

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En estos tiempos que corren de la globalización cada día nos enfrentamos más con el hecho de perder la identidad de muchas de nuestra fiestas, sometiéndose las mismas a la mirada de cualquier persona que quiera participar de ellas o comentarlas sin importar si son de la misma ciudad o se encuentran a miles de kilómetros de donde se celebran.

Esto ocurrió con fiestas celebras de nuestro país como los San Fermines, que se pusieron de moda por el cineasta Ernest Hemingway entre otros, o algo tan simple como la ‘Tomatina’, a la cual ya vienen personas para participar desde el mismo Japón.

Con el tiempo esto mismo lo estamos viendo en nuestro carnaval. Ya no solo participan agrupaciones de la ciudad, o de la provincia, sino que vemos como localidades como Santoña o Burgos nos mandan representación de su humor típico. Esto no sería para nada malo si no fuera por lo que está teniendo como consecuencia, que no es otra que cualquiera de dichas localidades por el simple hecho de haber visto en el You Tube una actuación de Martínez Ares, de Juan Carlos o del ‘Selu’ se crean con la capacidad suficiente de criticar o de llamarse «entendido» del carnaval.

El problema del fanatismo está cruzando las fronteras, ya no solo gracias a Canal Sur, sino también a las redes sociales. Es curioso como alguien con una edad que le ha impedido ver, ya no digo a Paco Alba o al ‘Chimenea’, agrupaciones como ‘El crimen del mes de mayo’, ‘Los Cubatas’ o ‘Calabaza’, que no ha pisado nunca el patio de butacas del Falla o que no sabe lo que es disfrutar de una ilegal en la Torre Tavira, se permitan el lujo de criticar un concurso como el nuestro.

Y no es que piense que no tienen derecho a ello, Dios me libre, lo que si digo es que muchos de ellos cegados por su fanatismo no tienen el criterio suficiente que da el paso de los años viviendo esta fiesta, el haber escuchado agrupaciones en el Falla que han pasado a la historia del Carnaval, el que se les haya erizado el vello escuchado un pasodoble como el de ‘Los Vikingos’ o haberse reído a más no poder con un cuarteto del Peña y del Masa.

El asunto de la chirigota del ‘Bizcocho’ es uno de estos asuntos. La chirigota, lejos de la polémica, ha aceptado con toda deportividad el fallo del jurado. Sin embargo, sus «ultras», lejos de hacer lo mismo, se ciegan por la rivalidad territorial y sacan a la luz extrañas teorías conspirativas para justificar el que no hayan pasado a semifinales del concurso.

He leído cosas como uno que decía que sabía de carnaval porque su padre le ponía en el coche la cinta de ‘Los braceros de pueblo’, y la verdad que no sé como tomármelo si reírme o llorar porque esto se nos va de las mano. Es curioso como ahora estos ‘aficionados’ de un mes al año intentan imponer sus criterios a personas que llevamos años escuchando nuestras coplas. Y es que muchos parecen que toman Red Bull, ya saben por eso de que les dan alas a la hora de opinar.

Por cierto, para esos entendidos, la chirigota de Sevilla este año no puede calificarse de cajonazo, ya que sería desprestigiar en esa categoría a grandes agrupaciones de mucho nivel que se quedaron fuera del concurso por decisión inexplicable de un jurado, y si no que se lo pregunten al grandísimo ‘Yuyu’ que sufrió en sus carnes muchos de esos cajonazos.