Regla, en el año de la tragedia.
Regla, en el año de la tragedia. - L.V.
TRIBUNA

Las niñeras de Bahía blanca

La terrible explosión del polvorín de San Severiano, el 18 de agosto de 1947, vista a través de los ojos de Regla Quintero, que trabajaba en una casa cercana

José Antonio Aparicio Florido
CádizActualizado:

En la avenida López Pinto, sobre el mismo solar en que luego se edificaron los Sindicatos, una jovencita llamada Regla Quintero se levantó de la cama con la intención de derretirle un poco de cacao caliente a la hija mayor del capitán González, quien, de la mano de su esposa, la señora Echarte, había salido a pasear por las calles del centro de la ciudad. El matrimonio tenía tres hijos, dos hembras y un varón –al decir de aquellos tiempos–, a los que habían dejado en su casa ya acostados bajo la custodia de la niñera y la cocinera. En la tranquilidad y sosiego de aquel rincón solitario de Puertatierra, lo único que se podía escuchar era el murmullo de