EL APUNTE

La mujer como objeto

Una fundación que debería ser herramienta para ayudar a las más vulnerables es un juguete de sectarios

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Desde el principio fue una fijación para el actual equipo de Gobierno. Tampoco cabe asombrarse ahora. Los complejos ideológicos y los gestos grandilocuentes –a los que es tan dado Podemos o Adelante– son las piezas de un motor incansable a la hora de producir sectarismo. Un apartado tan sensible como la atención a las mujeres (desfavorecidas en lo social o en lo económico o víctimas de la violencia machista) era campo abonado. La Fundación de la Mujer del Ayuntamiento de Cádiz sólo ha tenido resonancia en los últimos cinco años por gestos relacionados con polémicas teatralizadas, manipuladas o partidistas: unos cursos para mujeres desfavorecidas que incluían técnicas sexuales que no parecían ajustadas