OPINIÓN

La Montón y su Master del Montón

A Pedro Sánchez, por mucho apoyo que le diera a la Ministra, solo le quedaba la opción de «invitarla» a dimitir

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Es curioso como somos los humanos. Cuando somos nosotros los que tenemos que dar explicaciones de nuestros actos, entendemos que con simples mensajes se da por satisfecha la curiosidad del que pregunta. Sin embargo, cuando somos nosotros los que requerimos la información, queremos que nos den respuesta hasta del más ínfimo detalle.

Eso es lo que hoy día está pasando con el Master de la ministra Montón. Y no es que el Master sea del montón, aunque bien podría serlo porque no se explica muy bien cual es la finalidad del mismo sino sumar una línea más en el currículum de alguien que pretende ir a la moda. Después de la inquina socialista en satisfacer su curiosidad sobre el Máster de Pablo Casado, ahora nos surge este nuevo escándalo en las filas del Consejo de Ministros de Pablo Sánchez y, claro está, el pueblo quiere que se le dé las mismas explicaciones que ellos exigían al actual Presidente del Partido Popular.

Mientras que antes se le pedía a Casado hasta el último resguardo de haber pagado, los folletos de publicidad del curso o el mismo Trabajo de Fin de Master, hoy a la Ministra se le entiende explicado con un «yo hice lo que me dijeron». Y, mientras tanto, la Montón echa balones fuera diciendo que no sabe donde se cursaba el Master porque ella iba en taxi, como si al taxista no hubiera que darle una dirección salvo que fuera un taxi mágico de los que salen en las películas de Harry Potter, o que es normal que cuatro meses después le modificaran la nota porque es lo que suelen hacer en los Masters. Y pretenden que con esto nos callemos la boca, aplaudamos la respuesta y «a otra cosa, mariposa» que está todo explicado.

A todo esto, el asunto le viene de maravilla a Pablo Casado, el cual ha demostrado mejor talante que aquellos socialista que convertidos en jauría humana exigían, y aun hoy algunos exigen, su cabeza porque él no ha dado todas las explicaciones que a ellos les hubiera gustado. Casado ha dado muestra de un «saber estar» democrático, el cual faltó en su día cuando muchos políticos de otros partidos se convirtieron en juez y parte.

A Pedro Sánchez, por mucho apoyo que le diera a la Ministra, solo le quedaba la opción de «invitarla» a dimitir, y todo ello no porque no sea creíble las explicaciones de Montón sino porque Pedro Sánchez se encontraba en una debate importante, dejarla continuar como Ministra y que le critiquen su doble rasero o hacerla dimitir y dar muestra de limpieza. Evidentemente, ha ganado está segunda opción pero no porque Pedro Sánchez valore la limpieza de la persona que ostenta el cargo de Ministro, porque si fuera por eso ya habría hecho dimitir al Ministro de Agricultura, el cual se encuentra investigado, lo que antes llamaba la Ley «imputado», en un asunto judicial. Lo ha hecho porque la cabeza de la Ministra será una perfecta «cabeza de turco» para cubrir los escándalos que sobrevuelan sus propios estudios.

Esto es porque así se lo han hecho llegar aquellos mismo que lo auparon a la poltrona del Gobierno y, sobre todo, lo ha hecho porque Pedro Sánchez solo busca que ningún escándalo le pueda salpicar y que manche la imagen que le reflejan los espejos de la Moncloa, los únicos que no le dicen a la cara lo que la mayoría de los españoles piensan de su Gobierno frankestein de transición.