OPINIÓN

Mimar la frontera

La frontera más meridional de Europa se llama Campo de Gibraltar. Y, como suele pasar en las fronteras, los problemas se multiplican

Felicidad Rodríguez
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La frontera más meridional de Europa se llama Campo de Gibraltar. Y, como suele pasar en las fronteras, los problemas se multiplican, algo que debería implicar tomar medidas especiales entre las que no es menor la atención a las poblaciones que residen en ellas. Aquí tenemos una frontera política, también natural, esos escasos kilómetros de mar que nos separan de Marruecos. Y una terrestre que se cruza paseando desde el puerto deportivo de La Línea hasta la Casemates Square del Peñón, atravesando la verja que levantaron los británicos a principios del XIX para sobrepasar el territorio estipulado en Utrecht, y aprovechando la caballerosidad española de dejarles terrenos en los que atender a sus enfermos durante las epidemias. Vamos, que por

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