Miedo al vacío

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Será un día entre los días procesionales, pero no un día cualquiera, sino el que decida Pedro Sánchez para convocar elecciones. El dudoso arte de la política consiste a veces en evitar lo inevitable, pero los que están callados, cuando abren la boca es para anunciar su voluntad de diálogo. Todo depende que Pedro Sánchez se decida a convocarlas, pero eso solo lo sabe él y los dubitativos dioses que rigen el azar. El relevo de Rajoy que ha dicho que se dispone a vivir su vida, sigue perturbando a la nuestra. Mientras, Podemos está al borde del cisma por la batalla verbal entre Andalucía y Pablo Iglesias, que todavía no ha llegado a las manos porque todo se les ha ido de ellas. El nuevo presidente ha transformado su Gabinete en una agencia publicitaria al mismo tiempo que secreta. Cuándo serán las próximas elecciones, nos preguntamos, sin esperar respuesta. La solución al macabro acertijo es «cuando diga Pedro». La otra cara de la moneda marianista puede caer de perfil si no se la tragan los que tienen la boca abierta. Adelantar las elecciones parece tan grave como aplazarlas, así que lo mejor es dejarlas quietas, pero son muchos los curiosos que quieren saber lo que hay después del desenlace. Pedro Sánchez tiene muchas tareas urgentes y está obligado a establecer turnos para evitar atropellos. Nos dejó dicho Borges que él odiaba a los espejos porque «duplican a las personas». La solución que hemos encontrado es la de cambiar de espejo en vez de cambiar de cara y Feijóo, que recluta muchas miradas, quiere lanzar su candidatura sin Santamaría ni Cospedal. De momento es el gran favorito, ya que Carmen Calvo bastante tiene con sostener lo que todavía no se ha roto. ¡Ay Carmela! Excluye la posibilidad de convocar elecciones de forma inmediata porque sería tomar el pelo a los votantes que todavía no están calvos.