Opinión

El miedo que se nos queda

Los políticos o el aparcamiento en Cádiz dan mucho más miedo que las calabazas de Halloween

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Un año más nos ha pasado por encima ese Halloween que, a los que transitamos la militarizada frontera entre los 30 y los 40, nos es tan extraño como un terremoto en una tierra lejana o un caso de corrupción en una ideología propia. Como otros muchos que no leen los periódicos, estoy en una edad, otra vez utilizo esta columna a guisa de mullido diván de psicólogo, en la que soy viejo para el truco o trato pero joven para echar de menos un Juan Tenorio que, aquí también, me es ajeno como las elecciones en Brasil o en mi comunidad de vecinos. Supongo que a ustedes, como a mí, no nos da mucho susto eso de las plastificadas