OPINIÓN

Mejor volvemos al Carnaval

Lejos de cuplés, pasodobles o purpurina, todo son sustos y malas noticias

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En el último mes, todo lo que no fuera Carnaval ha sido algo tan ajeno a mí como la reproducción de los koalas o los presidentes autonombrados en las repúblicas que otros hicieron bananeras. Si no tenía relación con pasodobles, cuplés o purpurina, no me interesaba. Pasaba las páginas de sucesos de mi querido periódico con la misma indiferencia con la que, en la sede de los partidos que usted y yo sabemos, vieron desfilar el pasado 8 de marzo a miles de mujeres exigiendo igualdad.

El caso es que en mitad de la guerra de alegría que es el Carnaval, con bajas de papelillos en las cabezas y llantos de orines en algunas esquinas, decidí informarme de lo que