OPINIÓN

Medio año y mucho temor

Pocas zonas de Europa sufrirán tanto el impacto de un Brexit duro como el Campo de Gibraltar

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Faltan apenas seis meses para que el mayor fracaso histórico de la Unión Europea tome forma: se trata del resultado del referéndum británico sobre la permanencia o no en la Unión Europea. El Brexit ganó. Aquel inesperado y doloroso triunfo (los partidarios del ‘leave’ obtuvieron el 52% de los votos frente al 48% de los que apoyaban la permanencia) tomará cuerpo concreto durante la próxima y cercana primavera. Habrán acabado los dos años de tramitación, que han sido de dudas a los dos lados del Canal de la Mancha.

Finalmente, gana peso la opción de una salida total y traumática con graves consecuencias económicas para ambas partes, pero el mayor temor que existe ahora en la provincia de Cádiz es el efecto en Gibraltar, el único territorio con frontera terrestre entre un suelo pseudobritánico y otro de la Unión Europea.

La incertidumbre y el lío son el único resultado garantizado de una batalla generacional de mentalidades entre jóvenes y no tan jóvenes. Los que apoyaron sin fisuras la permanencia y los que optan por volver al escenario de 1973. En la comarca que rodea el Peñón, en el dañado y dolido Campo de Gibraltar, todos son temores al impacto que tendrá la salida en la vida cotidiana de miles de personas que cruzan con periodicidad distinta esa frontera suave, hasta ahora, que puede volver a endurecerse. El ministro Borrell aseguró ayer a los alcaldes afectados que «la verja no se cerrará» pero los ayuntamientos y Diputación piden medidas concretas, detalladas.

El tiempo corre a velocidad constante y la situación tiene dos caras. El Reino Unido será un país extranjero dentro de la Unión Europea lo que conlleva variar el estatus de las relaciones comerciales, de seguridad, transporte y trabajo... Todas. Da la sensación de que todo está por decidir, por hablar, que nadie sabe cómo será la vida en la zona al día siguiente de la salida. El 7% de las exportaciones españolas (18.000 millones) tienen como destino el Reino Unido.

Esto genera un superávit en la balanza comercial bilateral de 5.600 millones a favor de España, un 0,5% del PIB. Si el libre comercio entre el Reino Unido y España se ve obstaculizado por nuevas regulaciones británicas o europeas, el comercio sufrirá. Pero el principal escenario donde la provincia de Cádiz se juega sus escasas herramientas productivas está sobre el fino istmo que separa Gibraltar de la comarca que lo rodea. Buena parte de su frágil economía mira a ese Peñón.