El guardameta de la selección española, en el partido ante Portugal
El guardameta de la selección española, en el partido ante Portugal
OPINIÓN

Mañana ya podremos

Centrémonos hoy en lo importante, que como De Gea vuelva a hacer la estatua, a ver con qué nos consolamos mañana

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Llegados a este punto, lo único importante de verdad es que De Gea no se bloquee esta tarde. Que si un ruso le tira una falta ajustada al palo, al menos se lance a intentar coger el balón. Y que Iago Aspas sea titular. Refugiémonos en el Mundial de fútbol para olvidar. Aunque nos acusen de débiles mentales, de distraernos con el opio del pueblo. De doblegarnos ante el pan y circo. Pero desconectemos del resto de la actualidad de esta nuestra España, que está para salir corriendo.

Mañana ya podremos volver a quedarnos estupefactos con las guerras intestinas del Partido Popular. Tantos años dando la imagen de partido unido, cohesionado, y resulta que las primarias sacan relucir los trapos sucios para evidenciar lo que ya se sabía pero no mostraban: que sus dirigentes, como todos, anteponen sus intereses personales –y los de su partido– a los de los españoles.

Mañana ya podremos volver a quedarnos desolados al comprobar cómo nuestro presidente del Gobierno hace el ridículo con una absurda campaña de imagen que incluye gafas de sol, gestos de manos, carreritas por Moncloa y fotos con perritos. Y cómo empieza a devolver uno por uno los favores pendientes con quienes le auparon a un puesto que ni en sus mejores sueños podría haber alcanzado. Los primeros, los independentistas catalanes, a los que seguirán sus primos vascos.

Mañana ya podremos decidir si reir o llorar con el patético intento de Pablo Iglesias de hacerse con el poder en Radio Televisión Española. A este al menos se le ve el plumero a la primera. Desde que se apropió –con el consentimiento de cinco millones de votantes de Podemos– del espíritu del 15M, se vio de qué iba. Utiliza las más rancias técnicas del comunismo de toda la vida. En su momento pidió el control del ejército. Ahora ha pedido la presidencia de RTVE.Tanto hablar de la politización de los medios públicos por parte de la derecha, que si fascistas y tal y cual –obviando que el actual presidente fue elegido con el consenso de los cuatro principales partidos, incluido el suyo– y de nuevo asoma la patita. Como la asomó con el chalecito famoso. Si le dejaran, no les quepa la menor duda de que intentaría hacerse con el control hasta de los medios de comunicación privados.

En fin, mañana ya podremos seguir comprobando cómo Ciudadanos, ese partido que había devuelto cierta fe en la política y los políticos a muchos españoles tras la corrupción del PP sigue deshinchándose como un globo, cada vez con menos influencia.

Hoy, centrémonos en lo importante. En que Iniesta calle bocas volviendo a dar un pase decisivo. En que Isco mantenga el nivel mostrado hasta ahora. Porque como De Gea vuelva a hacer la estatua, a ver con qué nos consolamos a partir de mañana.