OPINIÓN

Los males del Concurso (IV): El público

Da igual lo que salga al escenario, que se venda una freidora, que se canten solo los temas que no les va a dar problemas al autor o que se sabe que son de aplauso fácil

Adolfo Vigo
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Tras los males del dinero, la autocensura y la falta de ingenio, llega el momento del último gran mal que a mi entender sufre el Concurso. Este, que para mi es el peor de todos, es el público. Ya no existen aficionados como antiguamente, y no hay que remontarse a los años de Paco Alba, el Chimenea o el Tío de la Tiza, basta con echar la vista atrás diez o quince años. Hoy en día, lo que puebla en mayor medida los asientos del Gran Teatro Falla son auténticos hooligans.

Actualmente, la mayoría de los que se sientan en el teatro no van a escuchar a las agrupaciones de la sesión sino que van a ver con fanatismo

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