OPINIÓN

Malagueña salerosa

Se le llena la boca hablando de su ‘Cadi’, de la ‘Tacita de plata’, de su barrio de la Viña o de los currelantes de la ciudad, da la ‘espantá

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Todo parece indicar que en breve la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, convocará elecciones autonómicas. Ante esta sospecha los partidos ya van adecuando sus agendas para ir afrontando una precampaña electoral a fin de obtener sus mejores resultados, y es que ahora con la existencia de más partidos políticos el asunto se va poniendo cada vez más difícil.

Entre estos, Ciudadanos ya ha escenificado su ruptura con el PSOE por incumplir los acuerdos, y esto lo dicen tres años después de ser su muleta y apoyo en una gestión pésima de la Comunidad. De haber consentido escándalos y espectáculos bochornosos al lado de la presidenta sin inmutarse lo más mínimo y sirviendo de acompañante de un partido socialista andaluz cada día más tocado de muerte por los escándalos de los ERE, los cursos de formación o, el último conocido, los gastos a costa de la FAFFE en un prostíbulo.

De entre todos los movimientos, el que más me llama la atención es el de Podemos en Andalucía. No se crean que sea eso de que hagan una confluencia junto con Izquierda Unida, o que echen a EQUO de la coalición, ni siquiera el hecho de que Teresa le plante cara a un todopoderoso Echenique, al que en otras comunidades no tienen el valor de toserle encima. No, no es eso, sino la utilización de Teresa como candidata ‘paracaidista’. Se preguntaran que qué es eso de ‘paracaidista’. Pues así se les llama a los candidatos que sin tener relación con una provincia se presentan por ella para obtener su escaño.

En Cádiz ya conocimos algunos de esos en su día. El caso más vergonzoso fue el de Rubalcaba que se presentó por Cádiz pero que no dudó en aclarar que si salía Cantabria tendría un representante más. Y vaya si lo tuvo, o más bien dicho, vaya si Cádiz no tuvo a su representante.

Pues bien, volviendo al hecho de que Teresa vaya de ‘paraca’, me llama la atención su candidatura por Málaga, que digo yo que qué tendrá que ver «la niña de la perfumería de la calle Castelar» de Rota con la provincia de la Costa del Sol. Y es que lo que tanto se criticaba anteriormente que realizaran los antiguos partidos, la vieja casta, y que se pretendía cambiar por estos asaltantes de ideales se está volviendo en su contra.

Ahora se nos querrá hacer comulgar con ruedas de molino diciendo que es una decisión por el bien de Andalucía, pero lo cierto es que, mientras que se le llena la boca hablando de su ‘Cadi’, de la ‘Tacita de plata’, de su barrio de la Viña o de los currelantes de la ciudad, da la ‘espantá’, y se va a representar a otra provincia y a luchar por ella. De momento ya ha prometido, si ella gana, que la Consejería de Turismo se la llevará a Málaga, y mientras Cádiz se quedará con dos palmos de narices viendo como «su» Teresa Rodríguez la traiciona.

Quizás, a lo peor, es que la huída a nuevas tierras venga dada por la imposibilidad de explicar en nuestra provincia las decisiones tomadas por Podemos y que pueden dejar a nuestros astilleros sin la carga de trabajo que tanto necesita la Bahía.

Al final, el Kichi tendrá que dejar de aprenderse pasodobles e ir cogiendo tono para cantarle a su Tere aquello de «malagueña salerosa, y decirte niña hermosa que eres linda y hechicera como el candor de una rosa».