OPINIÓN

El líder de la demagogia

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Si en algo vamos sobrados en este país es en demagogia política. A la mayoría de nuestros representantes públicos o aspirantes a serlo les sale por la orejas. Cada día alguno de ellos se inventa una sandez, bien sobre Cataluña, bien sobre la corrupción, la inmigración, el paro o cualquier otro tema recurrente. En el caso de los neopolíticos baratos de Podemos lo cierto es que, en general, cada día se les presta menos atención. Han dicho tantas tonterías en estos tres o cuatro últimos años sobre refugiados, cambio climático, transexualidad, Venezuela, la gente, las auditorías ciudadanas o los clamores populares que dan cierta pereza. Como bien dijo hace unos días el padre de Marta del Castillo a raíz de la intención de los partidos de izquierda de derogar la prisión permanente revisable, «la decepción es con el PSOE. De lo de Podemos ni hablamos porque ya sabemos lo que se puede sacar de ellos». Y tiene toda la razón. Del PSOE sí cabe esperar cierta coherencia, cierto sentido de la responsabilidad. Aunque con el liderazgo de Pedro Sánchez han entrado en una deriva realmente desconcertante.

Les decía que en esta España nuestra vamos sobrados de políticos demagogos, que siempre es sinónimo de incapaces y faltos de recursos e ideas. Uno de los más claros ejemplos lo tenemos en Pedro Sánchez. Hace muy pocos días también, tras las movilizaciones de los pensionistas, nos dejó una perla que lo retrata perfectamente. El asunto de las pensiones es, probablemente, el mayor problema al que se enfrente no sólo nuestro país, sino toda Europa y buena parte del mundo. En el caso concreto de España, no resulta muy complicado comprender que cuando se puso en marcha el actual sistema la realidad era muy distinta a la de hoy día._Afortunadamente. En 2018 nuestra esperanza de vida es mayor que hace unas décadas, lo cual es estupendo. Maravilloso. Pero desde el punto de vista de la macroeconomía, supone que debemos sentarnos, analizarlo, y ver cómo nos lo montamos en el futuro. Porque este sistema es insostenible. Aquí y en Pernambuco. Hay que cambiarlo, por un excelente motivo, que es que vamos a estar más tiempo sobre la faz de la tierra. Pero hay que cambiarlo. Ese es el problema de fondo, el que nos viene a medio–largo plazo. El actual, el que ha sacado a las calles a nuestros mayores, es otro. Es la ridícula subida que han experimentado sus actuales pensiones. Y el gobierno debe arreglarlo. En consenso con la oposición. Todos deben sentarse, ser generosos, imaginativos, y darle un giro a este asunto. Sin embargo, a Sánchez lo único que se le ocurre es decir que si a los pensionistas se les sube un 0,25%, a los senadores y diputados también. Muy bien campeón. Hágase. Bonito gesto. ¿Pero de qué puñetas sirve? ¿Va a arreglar el problema de fondo? ¿Va a arreglar siquiera el de los actuales pensionistas? Es obvio que no. Pero ahí está el tío, liderando el PSOE.