Una huelga a las bravas

Los sindicatos minoritarios buscan su minuto de gloria con un paro general en el sector del metal sin consenso

La Voz de Cádiz
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La muerte de dos trabajadores de la industria auxiliar naval el pasado 18 de mayo ha sido la excusa perfecta para que un colectivo minoritario convoque una huelga general en el sector del metal y poner patas arriba el convenio sectorial que se firmó el pasado noviembre con el acuerdo sindical. Los sindicatos alternativos, también los más radicales, son los que menos representación tienen en las factorías y, al mismo tiempo, los más beligerantes. Sin embargo, una convocatoria de esta magnitud les puede proporcionar el ansiado minuto de gloria.

El mensaje que están lanzando sobre la siniestralidad laboral en la provincia es lesivo para los intereses del sector. El cumplimiento de las medidas de seguridad y prevención de riesgos laborales se acata a rajatabla en las empresas tractoras y estas mismas obligan a las auxiliares a aplicar el protocolo. El accidente en la empresa donde murieron los dos obreros fue una tragedia, pero ahora sigue la investigación sobre las causas y no es justo generalizar ni poner en la diana a todo un sector que cumple con sus obligaciones. Llama la atención que la Federación del Metal de UGT pida «cordura» y se desmarque, junto con CC OO, de esta movilización y es que detrás de esta convocatoria hay otras reivindicaciones de estos sindicatos alternativos. Exigen el cumplimiento íntegro del convenio colectivo de la pequeña y mediana industrial del metal de la provincia de Cádiz. Igualmente reclaman el cumplimiento de la jornada de ocho horas, con prohibición de horas extraordinarias, y el cumplimiento de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, además de que la bolsa de trabajo sea controlada por los trabajadores y la contratación laboral sea directa por parte de las empresas principales.

Para la patronal del sector, la Federación de Empresarios del Metal de Cádiz (Femca), los objetivos que plantean los convocantes en algunos de los casos son absurdos, en el sentido de que el convenio colectivo y la Ley de Prevención de Riesgos Laborales son ya de obligado cumplimiento. Es más, si estas entidades convocantes tienen conocimiento de que esto no se está respetando, y no lo denuncian, se están convirtiendo en cómplices de una posible infracción. A partir de ahí, trasladan una serie de objetivos que carecen de sentido en el contexto actual y que suponen una grave amenaza para la pequeña industria de la Bahía, que estaría condenada a desaparecer. La convocatoria es una salida hacia adelante y unilateral de los sindicatos alternativos.

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