OPINIÓN

Hechos y no palabras

El alcalde de Cádiz se dedica a dar proclamas de los más diversos temas mientras se le acumulan los problemas en la ciudad

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José María González, alcalde de Cádiz, tiene la habilidad de meterse siempre en camisas de once varas. Como buena parte de sus compañeros de partido, habla mucho y gestiona bastante menos. Kichi es capaz de disertar sobre los más variopintos asuntos, tanto de política nacional como internacional. Desde el drama de los refugiados o de la inmigración a la vivienda del líder de Podemos o de planes de industria naval. Y lo hace siempre con un lenguaje engolado, rozando lo cursi, para tratar de llegar al corazón de la «gente». Sobre el chalet de 600.000 euros de Iglesias afirmó que él sigue viviendo «en un piso de currante». Cuando llegó al sillón de la Alcaldía en San Juan de Dios afirmó que él no entendía de grandes cifras económicas, sino de lo que su madre traía a casa «fregando suelos». Ayer, a la hora de analizar la situación de incertidumbre creada en torno al contrato de Navantia para construir cinco corbetas para el gobierno de Arabia Saudí, afirmó que lo importante es «que suenen los pitos de las ollas en las casas de los gaditanos», permitiéndose sugerir un cambio de modelo en la política de contratación de la compañía naval.

Propone el alcalde de Cádiz, exige, soluciones para los grandes problemas en los que no tiene competencia alguna mientras que los que están bajo su responsabilidad aumentan cada día. A las ya consabidas carencias en los servicios sociales, o la falta de limpieza y mantenimiento en la capital gaditana, se unen ahora, con el inicio del curso político, otros que veremos cómo acaban solucionándose.

El Ayuntamiento tiene ‘levantado en armas’ a todo el deporte base de la ciudad, a los que se les ha reducido las horas para poder entrenar en las distintas instalaciones municipales. Tanto padres como jóvenes deportistas afirman sentirse maltratados por su Ayuntamiento. Y peor aún es la crisis abierta con los propietarios de los chiringuitos de la ciudad. Ayer mismo emitieron un comunicado en el que anunciaban medidas legales por la inseguridad jurídica que están padeciendo, afirmando sin rubor que ya no confían en el equipo de Gobierno. Tampoco están mejor las cosas con la Policía Local, que exige un aumento de plantilla y de medios para subsanar la precariedad con la que han de trabajar cada día.

El alcalde, sin embargo, sigue dedicándose a adoctrinar, a lanzar sus proclamas políticas, mientras Cádiz languidece un poco más cada día.