OPINIÓN

Las fotos, en Algeciras

La inmigración y el narcotráfico son motivos suficientes para que Pedro Sánchez coja el avión y baje a la provincia de Cádiz

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Analícelo un segundo. ¿Cuántos alijos de droga y detenciones de narcotraficantes en la zona del Campo de Gibraltar ha leído usted en el último año? Centenares. Si no uno o dos diarios, casi casi. ¿Y en las últimas semanas? Prácticamente nada. Silencio absoluto. Ahora piense por qué. Pues hay varias causas que son evidentes. La primera, obvia, es la gigantesca crisis migratoria que vivimos, que atrae prácticamente toda la atención mediática. Pero lo que es realmente grave es que acapara también toda la atención policial. Si un agente de la Policía o de la Guardia Civil está atendiendo a seres humanos que lo necesitan no puede estar persiguiendo a los malos. Y si no llegan refuerzos desde el Ministerio de Interior, refuerzos de verdad, pasa lo que está pasando. Que los narcotraficantes campan todavía más a sus anchas. Es absolutamente necesario y urgente que los servicios de atención a inmigrantes se multipliquen. Y si en los centros de acogida de la provincia de Cádiz ya no caben, habrá que ampliar el radio de acción. Si se les puede trasladar a Jerez o a Cádiz en autobús, igualmente se puede hacer a pabellones deportivos de Huelva, Albacete o Cuenca si hace falta. Es una cuestión matemática. Sólo el viernes pasado llegaron más del doble de personas de las que caben en el nuevo centro de San Roque, anunciado a bombo y platillo. Mientras este problema no se ataje de raíz, en el origen, van a seguir llegando por centenares cada día. Y es obvio que este amabilísimo gobierno de Pedro Sánchez no lo va a arreglar. Ni Europa. Por ahora, y por mucho tiempo, es obligatorio darles la atención humanitaria que merecen según van llegando. Por tanto, no cabe otra que dedicarle más recursos a este asunto que está convirtiendo Tarifa, Algeciras y la costa gaditana en general en un caos. Y además hay que hacerlo paralelamente al mantenimiento de la lucha contra el narcotráfico, que es un problema tan grande o más que el de la inmigración. Porque aunque ahora no se esté contando, y el nivel de detenciones haya caído, no le quepa a usted la menor duda de que la actividad delictiva relacionada con el tráfico de drogas no sólo no ha disminuido, sino que probablemente ha aumentado. Y llámeme usted suspicaz, pero no me extrañaría nada que haya «órdenes de arriba» para que se silencie el asunto, no sea que alguien mire al Gobierno pidiendo explicaciones. Que bastante tienen ya con las pateras.

Pedro Sánchez quería ser presidente, ¿no? Quería su fotito con las gafas en el avión y su vídeo haciendo running por Moncloa, ¿no? Pues ya lo tiene. Y ahora toca trabajar, que el concierto ha acabado. Y toca coger el avión para venir a la provincia de Cádiz en persona. Y no sólo para hacerse fotitos. Si no para dar explicaciones a los miembros de los cuerpos de seguridad. Que no pueden más.