OPINIÓN

Un fantasma viene a verme

Me da miedo el fantasma de las elecciones pasadas. Porque si no somos capaces de recordar nada, lo más seguro es que nos perdamos.

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Estaría bien que antes de cada una de las citas electorales nos visitara el fantasma de las elecciones pasadas y nos recordara de dónde venimos, no ya para saber a dónde vamos –lo de Heisenberg y su incertidumbre, para entendernos– sino para quitarnos de encima este complejo de Adán al que hemos sucumbido con tanta devoción. Porque no somos extraños en el paraíso, que de esta agua ya hemos bebido más veces, aunque la vista no nos alcance más allá de nuestro propio ombligo.

Abro el periódico y leo las declaraciones de un candidato a la Alcaldía «Sobre las causas de la abstención creo que hay tres, primero, un cansancio general por dos elecciones en un corto