OPINIÓN

Enseñanza para todos los gaditanos

La atención a la diversidad debe ser una de las prioridades en las políticas educativas

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Pocas cosas hay más serias para unos padres que la educación de sus hijos. La Junta de Andalucía, la autodenominada «imparable», se vanagloria de que los dos puntales sobre los que gravita su gobierno son la educación y la sanidad públicas. Y de calidad. Y para todos (y todas). Sin embargo, son los colectivos más vulnerables, los que se quedan en el margen de las estadísticas, los que se quejan de que, todavía, queda mucho por hacer.

En el periódico de hoy señalamos que 900 chicos de la provincia presentan altas capacidades, lo que hasta hace unos años se llamó superdotación, término que prefiere aparcarse en la actualidad. Los padres de estos jóvenes son conscientes de que, dentro del desbarajuste que supone tener un hijo que presenta unas necesidades educativas especiales, son de los más favorecidos por la naturaleza, pero no siempre por la administración.

Al igual que sucede con los alumnos con hiperactividad, con dislexia o con algún tipo de discapacidad, los padres subrayan el elevado grado de implicación de los orientadores (si Andalucía es imparable lo es, más que por las políticas que se llevan a cabo, por las personas que se dejan la piel en cada puesto) pero lamentan que están desbordados y no pueden atender a los estudiantes de la manera personalizada que requieren.

Basta hablar con el padre de cualquier alumno en edad escolar y dirá que cada vez es más frecuente el encontrar a niños con algún tipo de requerimiento especial para la educación. Lo que sería una circunstancia positiva, ya que esa mayor presencia es fruto de la mayor investigación y atención sobre los problemas del menor, no encuentra reflejo en políticas que puedan atender a la diversidad de una manera óptima.

Como en tantas circunstancia de la vida, donde no llega la capacidad de la administración llega el poder del dinero. Las familias deben afrontar un gasto extra (más o menos elevado en función del problema que aqueje al niño) para poder suplir las carencias de una desbordada administración. Se están dando pasos, injusto sería preterirlo, pero la atención a la diversidad en las aulas sigue siendo una asignatura en la que la Junta, como mucho, está rozando el cinco.