Ramón Sánchez Heredia

Por la eliminación de la pena de muerte

El Papa Francisco defiende los Evangelios radicalmente, sin acomodaciones y sin miedo

Ramón Sánchez Heredia
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Francisco, nuestro queridísimo Papa, para mí por lo menos, ha vuelto a levantar la voz en favor de la vida y la dignidad de la persona. Algo necesario en unos momentos rn los que la sociedad está en crisis de valores en el mundo y básicamente en Europa. Algunos se reirán por adjetivizarlo como querídisimo, dado que prefieren silenciarlo y ningunearlo, en pequeños corrillos, pues es molesto para su vida de comodidad. Ahora ha vuelto a dar un grito evangélico muy claro. Hay que erradicar la pena de muerte del mundo, como defensa de la dignidad de la persona y proyección de la misericordia que tenemos la obligación de practicar en todas las circunstancias.

El Papa Francisco en su necesaria pedagogía cristiana, resalta que los cristianos debemos tener la máxima de que todo en nuestra sociedad debe de tener como centro al ser humano, como imagen de Jesús de Nazaret, de ahí viene que los cristianos defendamos como base de nuestro mundo el derecho a al vida, desde el principio hasta al fin, por ello la dignidad de la persona es algo fundamental. Concretamente en este tema, la vida no es un juguete que pueda estar en manos de nadie, ni de un terrorista, ni de un especulador, ni de un dictador ni siquiera en manos del Estado o de ninguna ley. Ejemplos de penas de muerte ilegítimas o ilegales, periodicamente salen en los medios de comunicación. Nos muestran cómo en los Estados Unidos hay condenas a personas con una discapacidad mental o que al cabo de años se descubre el error de algunas sentencia... podríamos seguir con China, Rusia o cualquiera de los estados existentes con esta pena en el mundo y la penas de muerte no tiene la vuelta atrás. Lo más importante, no es lo anterior sino qué es lo moral. La justicia no puede ser hoy en el siglo XXI una imagen de la venganza o del castigo simplemente. La justicia debe proteger a la sociedad y a las víctimas, pero a la vez intentar la rehabilitación del delincuente y proteger la dignidad de la persona como tal, independientemente de cualquier calificación. Esto es el punto de la justicia dentro de la concepción cristiana misericordiosa. El ojo por ojo no corresponde a Jesús de Nazaret, no corresponde al Nuevo Testamento, por ello, tampoco a sus seguidores, a los cristianos, aunque en la historia tengamos muchas contradicciones. El Papa Francisco ha modificado el Catecismo Oficial, para dejar muy claro el pensamiento cristiano sobre la pena de muerte. Así ha modificado el catecismo en su número 2267, el cual queda en su útlimo parrafo «Por tanto la Iglesia enseña, a la luz del Evangelio, que la pena de muerte es inadmisible, porque atenta contra la inviolabilidad y la dignidad de la persona, y se compromete con determinación a su abolición en todo el mundo». Francisco defiende los Evangelios radicalmente, sin acomodaciones, sin miedo, dando un toque a todos los estados del mundo con pena de muerte, algunos con millones de católicos a que defendamos la vida, y defenderla es erradicar la pena de muerte de todos ellos. Esto es un pequeño paso que tendrá que ser seguido por un mayor activismo de los laicos cristianos por la paz, una paz que es algo más que la falta de violencia física, sino que es una paz basada en el hombre, en su dignidad y en la defensa de los derechos humanos en todo el mundo sin exclusión.

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