OPINIÓN

El discurso y el hecho

Los que hablaban de hambre infantil son denunciados por cerrar planes de ayuda social

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El actual equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Cádiz ha llegado a pregonar que los únicos presupuestos municipales aprobados en cuatro años de mandato son los «más sociales de los 3.000 años de historia de la ciudad». Antes de ese exceso verbal, el enésimo, el sector gaditano del movimiento Podemos hizo campaña electoral y propaganda televisiva con la bandera del hambre infantil en Cádiz. Pudo ser legítimo como recurso publicitario. Otros muchos, y peores, se usaron en todo tipo de contiendas electorales en el mundo. Otra cosa es que casi todos ellos, casi siempre, estuvieran enfrentados con la verdad.

Los ahora dirigentes municipales no dudaron en usar las necesidades de todos, y las que no sufre nadie, las reales y las inventadas, para reclamar un cambio urgente, innegociable. Había que evitar que los niños pasaran hambre. Por lo visto, había niños pasando hambre en Cádiz. Algo técnicamente falso por más cierto que sea que varios cientos de menores, y sus familias, tienen graves necesidades en cuanto a vivienda, entorno social y pago de suministros esenciales. Hambre, no.

Además de proclamar un problema ficticio (al menos, deformado interesadamente), los que gritaban debían asegurarse luego de ser la solución. Pablo Iglesias ha llegado a decir en el Parlamento que el alcalde de Cádiz –más o menos compañero de filas– ha reducido casi hasta eliminarla el hambre infantil en la capital gaditana. Esa afirmación contiene tanta exageración, carece de tantos matices aclaratorios, que puede considerarse técnicamente una falsedad.

El hambre entendida como falta de alimento para mantener la salud, o la vida, no la sufren niños gaditanos, andaluces, ni españoles, desde hace décadas. Ni los adultos. La comida no es el problema. Sobra. Se tira. Eso no exime a los críos de ser considerados pobres ni de precisar toda la ayuda posible y urgente de la comunidad. Pueden recibir una alimentación deficiente por exceso de algunos productos y falta de otros. Puede ser que su entorno esté golpeado por el paro, la enfermedad, la desestructuración social, las adicciones. Puede que su casa sea el peor sitio en el que pueden estar. Todos esos infiernos existen, claro. Y están aquí. Precisan de atención total y constante.

Por eso se entiende peor que Comisiones Obreras y Ganar Cádiz en Común denuncien a Podemos, a los que hablaban de hambre infantil, por permitir la cancelación de un plan de ayuda en barrios con necesidad y despedir a nueve trabajadores sociales. Sería impactante que su discurso hubiera acabado en estos hechos.