OPINIÓN

Diez años de engaños

El proyecto de tranvía en la Bahía de Cádiz impulsado por la Junta cumple una década de parálisis por chapuzas

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En apenas tres semanas habrán transcurrido diez años desde que se anunció por primera vez su inminente entrada en funcionamiento. En esos diez años, las chapuzas, las excusas, la falta de presupuesto y de palabra, los errores y los cambios han convertido el tranvía metropolitano de la Bahía de Cádiz en uno de los mayores pufos, de los más grandes ridículos, de la Junta de Andalucía en Cádiz. Alcanzar esa calificación tiene mérito porque de esa administración dependieron, y dependen, gestiones como residencia Tiempo Libre, Escuela de Náutica, nuevo hospital Puerta del Mar, Ciudad de la Justicia o la Aduana Nueva en la plaza de Sevilla. El listón estaba muy alto.

Aún así, este plan ha alcanzado unas cotas de decepción insuperables, memorables. Los representantes autonómicos siguen hablando del proyecto como si no hubiera pasado nada. Dijeron que en 2012, luego que en 2015, más tarde que en verano de 2017 y, ahora, que para 2019. Esa referencia temporal siempre aparece seguida de la frase «para entonces ya estará operativo entre Chiclana y San Fernando». De la conexión La Isla-Cádiz o Cádiz-Puerto Real, ni hablamos: pura ciencia ficción.

Finalmente, el proyecto llamado a complementar tren, catamarán y autobús para respaldar el transporte público y aliviar el uso del automóvil en una comarca con más de medio millón de habitantes, se va a quedar en una modesta línea Chiclana-San Fernando. Su conexión con Cádiz será un parche (cuando exista), una especie de refuerzo de Cercanías, nada más. Del resto del proyecto, nunca más se supo. Pero lo peor es que ni siquiera la consolación llega nunca a ponerse en marcha. Tan es así, que la Unión Europea ya ha advertido que en marzo de 2019 puede reclamar todas las subvenciones que ha entregado a esta fallida conexión.

De la presentación de Rosa Aguilar ante cientos de dirigentes vecinales en el hotel Puertatierra hace más de una década, con gran derroche audiovisual, nada más se supo. En nada quedaron las recreaciones del tranvía que conectaba La Isla y Cádiz. El que cruzaba el nuevo puente, el que pasaba por la avenida de Las Cortes camino del centro de Cádiz, el que conectaba con Puerto Real, El Puerto y, fundamental, con el aeropuerto de Jerez. Todo se ha quedado en un cuento, en una sola y modesta línea Chiclana-San Fernando que, para colmo, acumula una década de retraso. Antológico.