Deterioro a fecha fija

El cierre de camas se ha convertido en un pernicioso hábito en los hospitales andaluces

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La sanidad no toma vacaciones en verano o, al menos, es lo que defienden la Consejería de Salud y la Junta de Andalucía un año tras otro. Sin embargo, la realidad es bien distinta. Los ambulatorios y los centros de salud de la costa gaditana están saturados y el SAS ya programa el cierre de camas en todos los grandes hospitales. Es una triste tradición, una costumbre instalada pese a la incomprensión ciudadana como demuestra la existencia de las mareas blancas de colectivos y ciudadanos que protestan contra este deterioro de la sanidad pública. Los centros hospitalarios del Servicio Andaluz de Salud (SAS) cerrarán, durante julio, agosto, e incluso septiembre y octubre, cientos de camas en la comunidad autónoma. Incluso algún servicio completo durante algunas semanas en la provincia de Cádiz. La situación se agrava si se suman otros factores, también demasiado familiares en los veranos andaluces, como la clausura de los centros de atención primaria en horario de tarde, el cierre de quirófanos o consultas de especialización y la reducción de profesionales que trabajan para el servicio público. Estas situaciones son denunciadas un año tras otro por colectivos como los sindicatos Satse y CSIF, por los manifestantes que denuncian la realidad: esta situación provoca más demoras e incremento de las listas de espera. La extrapolación de estos datos a Cádiz supone que sus cinco hospitales públicos prescindirán de más de 350 camas durante distintos momentos del inminente verano. Sólo en el Puerta del Mar se estima que la ‘reserva’, por usar el mismo término que la administración cuando se refiere a esta medida, sea de varias decenas durante los tres meses.

En Jerez o Punta Europa, en Algeciras, serán otras tantas, incluyendo igualmente las que no se abren desde hace varios años. Las palabras de la Junta chocan con las de los ciudadanos y manifestantes. La situación, aseguran unos profesionales poco sospechosos de tener ninguna intencionalidad partidista, se parece por momentos a un colapso de servicio como las urgencias o un deterioro notable de la atención que reciben los ciudadanos. Esa decisión, la de cerrar camas, el número en el que se hace y el momento, es competencia exclusiva del SAS. Cualquier ejercicio de compartir culpas es, simplemente, irresponsabilidad.