EL APUNTE

Cuando la relajación es el enemigo

Los expertos y las autoridades sanitarias constatan un aumento de las enfermedades venéreas entre los jóvenes y piden más campañas de concienciación

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n viejo refrán, que al principio sorprende a quien lo escucha, es ese que dice que «quien no sabe nadar, no se ahoga». Huelga explicar que es el exceso de celo a la hora de acercarse a una orilla (sea de mar, de río o de charca), lo que le salva de ese tormento. El exceso de confianza es un problema que puede provocar que un equipo de fútbol pierda un partido, que un conductor termine teniendo un accidente de tráfico o que, según han alertado los expertos, se disparen las enfermedades de transmisión sexual. Los datos hablan por sí solos. En los últimos seis años se ha producido un aumento de un 236% en las Infecciones de Transmisión Sexual (conocidas como ITS o ETS, por enfermedades).

En Andalucía, en el último año se han contabilizado 3.000 casos nuevos de contagio en uno jóvenes que, gracias a los avances médicos, no tienen una conciencia real de que sea un problema. El dermatólogo Del Ojo ironizaba, en el reportaje que abre este periódico, con que muchos jóvenes siguen el proceso de «copa, cama y dermatólogo» y añadía que los tratamientos, aunque cada vez más eficaces, son agresivos con la salud de estos confiados amantes.

Los expertos señalan que se ha bajado la guardia y que eso, combinado con la hipersexualización que vive la juventud (con un acceso precoz, ilimitado e incontrolable a la pornografía) ha generado una bomba que estalla todas las semanas (y especialmente en verano), entre la población de entre 15 y 30 años. Frente a esto, sólo cabe educación y concienciación. No se le pueden poner puertas al campo de la pasión, el amor y el ardor juvenil pero sí hay que concienciar a quienes se inician en el trepidante viaje del sexo que hay compañeros de camino a los que siempre hay que evitar.