Irene Montero y Pablo Iglesias, adalides de lo estúpidamente correcto.
Irene Montero y Pablo Iglesias, adalides de lo estúpidamente correcto.
OPINIÓN

Las cosas, por su nombre

El límite al que se ha llevado la corrección política es una estupidez. Podemos y PSOE discuten en Cádiz por el nombre del centro para personas sin hogar, para que sea "inclusivo", cuando ni siquiera está abierto por falta de mobiliario y de personal

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Lo de la corrección política se nos ha ido de las manos. Si me apuran, es lo único en lo que le compro la moto a Vox. Ya está bien de tanta pamplina. De acuerdo en que hay que utilizar correctamente el lenguaje. De acuerdo con la paridad y todo lo que usted quiera. Pero cuando se hace de forma exagerada, al final se desvirtúa y caemos en el ridículo. Todo eso de vecinos y vecinas, concejales y concejalas, es una solemne tontería. Además de un error desde el punto de vista lingüístico. Y ya no les cuento lo de miembros y miembras. No lo digo yo, lo dice la RAE, aunque de forma más políticamente correcta, claro está. Esta