Opinión

¿Comisión de la verdad en la posverdad?

Hay que tener muy poca vergüenza, en realidad ninguna, para que en época de la posverdad se cree una comisión de la verdad

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Hay que tener muy poca vergüenza, en realidad ninguna, para que en época de la posverdad se cree una comisión de la verdad. La posverdad o mentira emotiva, describe la distorsión deliberada de la realidad, con el fin de crear y modelar la opinión pública e influir en las actitudes sociales. La realidad de los acontecimientos, los hechos probados pasan a un segundo plano, prevaleciendo ahora las emociones y las creencias personales. Sí esto se llevase al terreno de la justicia, desaparecerían los llamados “hechos probados”, sobre los que se construyen las sentencias, y entonces sí que habría que asumir que la justicia es un cachondeo. Hay dos casos que mucho tienen que ver con ese período convulso de nuestra historia y que han sido enjuiciados de manera antitéticas. Se condena a Tertsch por vulneración del derecho al honor de la familia Iglesias (la del coletas), por un artículo publicado en 2016 bajo el título “El abuelo de Pablo”, en donde decía que «fue condenado a muerte por participar en la caza de civiles…”. Sin embargo, la querella presentada por la familia Pemán por posible delito de calumnias o injurias contra una edil de IU que, en 2015, en una sesión plenaria del Ayuntamiento de Jerez dijo que José María Pemán y Pemartín era un fascista, un misógino y un asesino, fue archivada por la Audiencia. La juez instructora consideró que existe una «carencia de legitimación activa de los querellantes». O sea, que el ofendido está muerto y es este y solo él, el legitimado para su defensa. Pues bien, si contrasto los dos casos, puedo llegar a pensar lo que en su día advirtió Pacheco y lo hizo famoso, muy a su pesar posteriormente. Pero también puedo llegar a pensar que imbuidos conceptualmente en “la superioridad moral de la izquierda”, la verdad emotiva y sentimental, exige enaltecer como bien jurídico protegido el “honor” de la progresía, porque liberales y conservadores no merecen en tiempo de la posverdad ese reconocimiento. A colación con lo acontecido en Jerez, el coordinador provincial de IU, los socios de Podemos, manifestó lamentar que se judicialicen así unas declaraciones realizadas en el marco del debate político en el libre ejercicio de la libertad de expresión y sobre el pasado político de un personaje del que ya está todo escrito. Aquí conocemos el pasado de Iglesias hijo, padre y abuelo y hasta el Espíritu Santo, que desde época inmemorial quiso dejar de ser parte de la comitiva de acompañamiento de los ínclitos componentes del clan. Sólo deseo que el Supremo revoque la sentencia de la Audiencia de Zamora, porque como dijo IU en Jerez, y supongo que Podemos también lo pensará en el triángulo del Marco, es producto de la libertad de expresión y el muerto, muerto está, como dijo la Audiencia de Cádiz.

Sánchez, el rectificador que rectificado quedará como integrante de una pandilla de “molzalbetas”, por eso de la feminidad de su gabinete con enfoque de género como ahora llaman, feminista. Este es el circunloquio necesario para expresar mis sentimientos encontrados sobre un gobierno que ni lo es, ni se le espera. Cuando la momia del dictador cabalgue por el Valle en dirección no se sabe, su alma transmigrará. Decía Platón que el alma pertenece al mundo de las Ideas. Sí su alma vagaba por el anochecer, ahora su “cuerpo” aparecerá vagando durante el día. La Transición había hecho dejar de lado 40 años después, todo lo acontecido desde 1934 hasta 1975. Porque es en esa fecha desde la que hay que analizar el problema. No desde 1936, ya que el análisis sería parcial e ininteligible en la actualidad. Comenzaba aquel año con revueltas insurreccionales contra el orden vigente, huelgas generales, quema de iglesias y matanzas de religiosos católicos. En 1936 aconteció el asesinato del diputado monárquico José Calvo Sotelo por policías, escoltas y paramilitares militantes del PSOE. España vivía una fase prerrevolucionaria con el Frente Popular, tal como lo describe Stanley Payne (La primera democracia española). Fue el detonante del alzamiento y Guerra Civil. Situación similar a la vivida el 28 de junio de 1914, cuando el archiduque Francisco Fernando de Austria visitó Sarajevo, la capital de Bosnia. Desde hacía tiempo las tensiones nacionalistas en los Balcanes habían desestabilizado la zona, con el objetivo de acabar con el imperio Austro-húngaro. Allí, un grupo de seis militantes pertenecientes a la organización secreta Mano Negra, anarco-comunista cometió el magnicidio, rematado luego por el activista izquierdista Gavrilo Princip. Los dos magnicidios fueron los desencadenantes de ambas guerras, la de España y la Gran Guerra. En los dos casos, la izquierda es responsable de lo acontecido con posterioridad.

Existen más de 20.000 libros sobre ese período de la Historia de España. En España es preciso que la gente lea y saque sus propias conclusiones. No es digno ni saludable que una “comisión” nos diga cuál es la verdad oficial. He tenido la santa paciencia de leer los ensayos de Agustín Pérez del Pulgar, Rafael Torres, Carmen Molinero, Margarita Sala y Jaume Sobrequés, Sánchez Cervelló y Alberto Bárcena. Nada de lo que dice la izquierda responde a la verdad, aunque esa es su posverdad. La izquierda aspira a construir una ciudadanía analfabetizada, que le digan lo que hay como dogma. Y para el dogma, por mucho que les pese a la progresía está la Iglesia, que no Iglesias.