OPINIÓN

Comisión del sarcasmo

A veces pienso en el Caribe

Fernando Sicre
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A veces pienso en el Caribe. Sobre todo cuando escucho la radio y leo la prensa. De la TV prefiero no hablar. Un gobierno que no gobierna. Una oposición que deshace lo bien hecho en cuarenta años. Y en medio de todo, nosotros. El PSOE y sus rutilantes ‘cabezapensantes’, Sánchez, Lastra y Díaz…pretenden en una disposición adicional de la Ley, la derogación de la ley de amnistía de 1977, lo que debe ser calificado de completa anomalía jurídica. Me refiero a la Ley de Memoria Histórica y la Comisión de la verdad como engendro por ella creado. Buscar las razones del porqué de la conducta y la alineación socialista con los partidos independentistas y antisistema merecen mi tiempo desde El Puerto, todavía en España y no en Bahamas.

Después de la Gran Depresión del 29 se impusieron las teorías de Keynes y Shumpeter, lo que produjo el establecimiento de la doctrina socialdemócrata, siendo apuntalada como doctrina política y económica dominante, finalizada la II Guerra. La crisis del petróleo de la década de los 70 terminó con ella. La globalización la apartó de los mentideros políticos. En 1989 cae el Muro de Berlin, debido al colapso soviético. Fukuyama anuncia el fin de la Historia. El capitalismo democrático liberal se erige como vencedora en la contienda política-económica desde entonces. Los partidos socialistas habían perdido el norte y el nuestro sigue sin encontrarlo. Quizás porque ha restado importancia al significado de su letra ‘e’. Si no, no se entiende su alianza con los independentistas y comunistas en Cataluña, Baleares, Asturias, Galicia, Navarra y Valencia. Han creado una serie de movimientos xenófobos y racistas, donde prima su condición anti constitucionalista. Precisamente los mismos compañeros de viaje que durante la República y Guerra Civil impidieron presentarse como una fuerza cohesionada, capaz de hacer frente a la contraparte. Debe ser que el socialismo del siglo XXI, además de tintes bolivarianos, impide posicionarse contra las hordas golpistas catalanas, expresando su apoyo incondicional al modelo educativo catalán, que adoctrina, que es reaccionario y que conculca flagrantemente el artículo 3 CE. Realmente los apoyos a los separatistas-independentistas, así como a los comunistas-antisistema son contra natura con el ideario socialdemócrata. Sólo cabe pensar que además de la Memoria Histórica, van a volver a recomponer el marxismo como ideología oficial del PSOE y revisar el Congreso extraordinario de 1979. No se entiende si no la conducta del socialismo que pretende acaparar el espectro más reaccionario de la izquierda.

De ahí que el PSOE nos amenaza ahora con la Ley de la Memoria Histórica y la Comisión de la Verdad. Proyecto totalitario y represivo. El que tenga la gallardía de contravenir los postulados por ella dictados, a la cárcel. Sólo falta que restablezcan también las checas como en el 36 y habremos retrocedido un siglo en nuestra convulsa historia. Miren, son datos del INE y por lo tanto objetivos y neutros. Durante los cinco años que duró la II República se decretaron 21 Estado de prevención, 23 Estado de alarma y 18 Estado de guerra. Hubo dos intentos de golpe de Estado: en 1932 con el general derechista Sanjurjo, y en 1934 con el levantamiento armado promovido por UGT, el PSOE, los anarquistas de la CNT y la izquierda. Los dos intentos fracasaron. Además, hubo una declaración de independencia en Cataluña, y una rebelión militar armada que dio un golpe de estado y desató la Guerra Civil en 1936. Curiosamente, en las elecciones municipales del 12 de abril de 1931, que sirvieron de fundamento a la proclamación de la República, se eligieron 30.165 concejales monárquicos y 8.950 republicanos. Ningún golpista merece respeto, solo la cárcel. Ahora tenemos la posibilidad de aplicar la Ley y acatar la voluntad popular expresada en las leyes democráticas que todos nos damos. Hubo una Ley de Amnistía en 1977. Enterremos para siempre a todos nuestro muertos y que los golpistas (los de ahora, porque los de ayer ya no están) se pudran en la cárcel.

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