HOJA ROJA

Bonjour, tristesse

La tristeza llama a la tristeza, y nos envuelve de tal manera que preferimos lamentarnos antes que plantarle cara

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Decía Flaubert que hay que tener cuidado con la tristeza porque es un vicio. Claro que, a Flaubert, después de haber escrito Madame Bovary, cualquier cosa le podía parecer una tristeza, pero algo de razón llevaba, porque siendo la tristeza un estado de ánimo, resulta peligrosamente contaminante y contagiosa. «Viene la tristeza, se te cuela por las vena», cantaba Manolo García –sí, ya lo sé, pasar de Flaubert a El último de la fila en el mismo párrafo es un poco delirante, pero es el signo de los tiempos-, y cuando la tristeza se instala en las entrañas es muy difícil combatirla. Ya nos los decía el refranero «Al triste, el puñado de trigo se le vuelve alpiste»,