EL APUNTE

Aún hay que ayudar

El reparto de millón y medio de kilos de alimentos muestra que los efectos de la crisis perduran

La Voz de Cádiz
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Aunque los peores años de la recesión económica y la terrible crisis de consumo hayan quedado atrás, son muchas familias, muchas personas, las que necesitan de la solidaridad de la sociedad para poder subsistir y abastecerse de los productos básicos, para alimentarse. La tarea que acometen las organizaciones solidarias es imprescindible para que se vaya apagando realmente una situación de alarma social que, con ser menos grave, aún es preocupante. Gracias a ellas, los ciudadanos con problemas económicos ven cubiertas sus necesidades básicas, entre ellas las alimentarias. La Unión Europea, a través del Fondo de Ayudas Europeas, y el Ministerio de Agricultura, Pesca y Consumo aportarán hasta 2020 más de 563 millones de euros que serán traducidos en lotes de alimentos. En los almacenes del Banco de Alimentos ya aguardan al reparto un millón y medio de kilos de distintos productos. Además, desde hace casi dos años, es obligatorio que los beneficiarios reciban una atención integral, con un seguimiento, acompañamiento laboral y aplicación de medidas para la integración social.

Pero antes de todo, las entidades, en este caso Cruz Roja y Banco de Alimentos, deben contar con un informe social de cada una de las personas asistidas, con el objetivo de comprobar que quien recibe el alimento así lo necesita y, sobre todo, evitar que una misma familia sea atendida por dos entidades a la vez, mientras otra está desatendida. La propia Subdelegación admite que, además de la mejora económica, ese control ha contribuido a reduir notablemente las cantidades de ayuda requerida este año.

Estos controles son muy necesarios para cumplir con la finalidad de estos programas. Como es lógico, los encargados de realizar estos informes y seguimientos deben ser profesionales de trabajo social, a través de las áreas de los servicios sociales con los que cuentan los ayuntamientos. Ahora mismo, estos departamentos, en el caso de la ciudad de Cádiz, están saturados y con falta de personal. Más allá de esa incidencia, demasiado prolongada, los colectivos solidarios se afanan en hacer llegar el auxilio a todos los que lo necesitan de forma urgente. Queda esperar a ver si el trabajo se realiza correctamente y se cumplen los parámetros establecidos por la UE para que la ayuda llegue realmente al que más lo precisa.

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