OPINIÓN

Amor de verano

En los veranos de Cádiz y por supuesto carnavalescamente hablando ocurre lo mismo. Surge el amor.

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Si se paran a pensar verán que el cine nos ha enseñado mucho de amores idílicos de verano. Además de estos inesperados y románticos amores el séptimo arte nos ha ilustrado también con pasiones musicales, oscuras, inadecuadas, con forma de thriller, cómicas, adolescentes, incestuosas o las que acaban en un triste desenlace. En ‘Vacaciones en Roma’ por ejemplo, una agobiada princesa europea encarnada por Audrey Hepburn y un periodista apuesto, en la figura de Gregory Peck, protagonizan uno de los más románticos enamoramientos de la historia cinematográfica.

Otros amores de verano unieron a dos íconos del pop de la España de los 60: Marisol y el Dúo Dinámico, donde la niña prodigio y el guapo del dúo, vivían un romance veraniego inolvidable en la película ‘Búsqueme a esa chica’. Como dejar de lado el de Sandy y Danny, dos adolescentes interpretados por Olivia Newton John y John Travolta que se despiden muy acaramelados tras haber vivido uno de esos amores veraniegos. En la película ‘Dirty Dancing’, Baby (Jennifer Gray), una recién graduada del instituto que va a parar con sus padres y su hermana a un lugar de estos de vacaciones que solamente hay jubilados y tullidos pero que por suerte entre los animadores del lugar hay un bailarín excesivamente atractivo y sensible como Patrick Swayze, que por azares del destino tendrá que enseñar a bailar a Baby y claro, surge el amor.

En los veranos de Cádiz y por supuesto carnavalescamente hablando ocurre lo mismo. Surge el amor. La mayoría son uniones que brotan entre autores de música con autores de letras. Este verano han surgido algunas de ellas. El Love se ensambla con Remolino que junto con El Ojo y Cornejo hacen un cuarteto. Pedrosa y David Fernández, Antonio Martín con Paco Rosado y Manolín Gálvez, Julio Pardo y el Canijo de Carmona... Los amores de toda la vida, en muchos casos se apartan por motivos que no vienen al caso y su lugar lo ocupan otros también con un alto nivel de autoría. Los nuevos amores veraniegos suelen surgir a veces por el cansancio y desgaste en el tiempo de la relación entre sus miembros.

en nuestras agrupaciones al igual que en el cine nos encontramos todo tipo de yuntas. Para crear una agrupación se forman parejas, tríos y en algunos casos hasta cuatro personas son necesarias para inventar un repertorio completo de música y letra. Es muy curioso ver como cada año aparecen nuevas uniones y todas son la panacea del éxito. A todas se las ve como esa alianza mágica que hará la pócima perfecta para conseguir el triunfo. La realidad luego es distinta. Antonio Martín, Jesús Bienvenido, Juan Carlos Aragón, Antonio Martínez Ares, Luis Rivero entre otros parece que nunca se cruzaron con su idílico amor de verano y por ello siempre hicieron sus creaciones en solitario.

Yo mismo tuve una pareja carnavalesca durante muchos años pero fíjense que llevo más años en solitario que con pareja y por suerte no me ha ido tan mal como ermitaño. Es difícil encontrar a lobos solitarios que sean capaces de hacer las dos cosas más o menos bien, de hecho la mayoría necesita de alguien para rellenar el libreto cada año. Los lobos solitarios somos pocos. La generalidad de estos amores veraniegos de Carnaval suele durar poco tiempo, algunos se desvanecen durante el camino y en la mayoría de las veces lo que tarda el jurado en decir el veredicto.