Los agujeros del Campo de Gibraltar

La inmigración ilegal, el narcotráfico y el contrabando de tabaco, amén del paro, sitúan a esta comarca gaditana en un callejón sin salida

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El Campo de Gibraltar no levanta cabeza. La inmigración ilegal, el narcotráfico y el contrabando de tabaco lastran el desarrollo de esta comarca gaditana. No es una novedad. Al contrario. La población de Algeciras y La Línea, por ejemplo, llevan décadas sobreviviendo con unas cifras de paro que han llevado a varias generaciones a tomar el camino fácil de la vida. Primero fue el contrabando de tabaco el que aportó el sustento de cientos de familias y en los últimos años es el tráfico de droga. Han sido demasiados años de perfil institucional ante una bola de nieve que ha ido rodando hasta hacerse gigante . El foco informativo se ha centrado desde hace más de un año en dar cobertura a las fechorías de los narcos y a la impunidad con la que campan. El asalto de un clan de narcos al hospital de La Línea para liberar a uno de sus jefes, ingresado tras un enfrentamiento con la Policía, fue la gota que colmó el vaso de la paciencia. El Gobierno anterior puso toda la carne en el asador para combatir la delincuencia en esta zona. Sin embargo, de nuevo, el foco informativo cambia su punto de mira. Ahora es la inmigración ilegal la que golpea a la costa gaditana que se extiende entre Algeciras y Tarifa. Se trata de otro de los problemas históricos y sin resolver. Al margen del narcotráfico y la inmigración, el Campo de Gibraltar mantiene otra de sus fuentes de ingresos ilegal gracias al contrabando de tabaco. Está práctica nunca ha decaído. Quizás la inmigración y el narcotráfico lo han eclipsado, pero las cifras marean. En 2012 se aprehendieron 8,7 millones de cajetillas de tabaco, con lo que el fraude fiscal evitado ascendió a 28,1 millones de euros. En 2013 se aprehendieron 10,3 millones de cajetillas de tabaco, con un fraude fiscal evitado de 35,67 millones de euros. En 2014 se aprehendieron 9,6 millones de cajetillas, que hubieran significado un fraude fiscal de más de 39 millones de euros. En 2015 se aprehendieron 11,38 millones de cajetillas, con un fraude fiscal evitado de 49,73 millones de euros. Lo peor es que en 2016 se aprehendieron 14,05 millones de cajetillas de tabaco, que representaban en el mercado 97,16 millones de euros. Si sumamos todos los datos del año pasado, se incautaron 1,8 millones de cajetillas. Hay descenso, pero el narcotráfico gana la partida.