OPINIÓN

El aeropuerto de todos

Las cifras consolidan al aeródromo de La Parra pero conviene eludir el triunfalismo y exigir más

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Los últimos datos revelan una tendencia alcista en el tráfico de pasajeros en el aeropuerto de Jerez que lo consolidan sin lugar a dudas como el tercer aeródromo andaluz, sólo por detrás de dos gigantes turísticos como los de Málaga y Sevilla, por ese orden. Sin embargo, su programa de vuelos siempre resulta mejorable. Aunque ha logrado importantes enlaces en los últimos dos años (con Alemania y el País Vasco, especialmente), siempre son deseables más líneas para mantener un repunte definitivo y olvidar los resultados malos de otros años que ya quedan definitivamente atrás.

El verano –especialmente, agosto– ha mostrado su mejor cara, pero es efímera. La terminal jerezana experimenta unos magníficos resultados entre Semana Santa y septiembre que, pese a todo, se empañan con la llegada del invierno. En esa época de frío y vacas flacas, son menos vuelos y más caros. La provincia, pese a su dependencia turística evidente, no puede permitirse un aeropuerto que solo funciona seis meses al año gracias al tirón de los extranjeros, de los turoperadores y del visitante que busca la playa en desplazamientos colectivos.

La oferta de vuelos nacionales aún es limitada, mientras que los destinos internacionales están copados por los touroperadores británicos y alemanes. Mientras los agentes sociales de la provincia siguen enfrascados en un absurdo debate sobre la denominación del aeropuerto, si es provincial o no, si es sólo Jerez o si es Jerez-Cádiz, el potencial se escapa de las manos. Al menos, no se aprovecha en toda su intensidad.

Lo más lógico es que la terminal de la provincia tenga todos los vuelos posibles, más allá de nombres y ámbitos, pero para eso es esencial que empresas privadas, Aena y Ministerio de Fomento coordinen sus acciones. Al margen de invisibles fronteras locales o provinciales, de nombres y apellidos, el aeoropuerto gaditano necesita de una política de incremento de captación de aerolíneas y de vuelos domésticos. Nos acordamos del aeropuerto solo cuando llegan ferias de turismo como la de Fitur en Madrid o cuando vemos los números de agosto.

El tren acecha como rival en la provincia gracias a una apuesta firme por este transporte. Renfe ha sabido captar, con mejores frecuencias y precios, al público que a diario acude a Madrid. Las compañías aéreas necesitan también del impulso político y sería conveniente que todos lo entendiéramos cuantos antes.