OPINIÓN

En brazos de la mujer madura

Buena sintonía, buena química y el humor que, también hay, que no falte

Eduardo Moyano

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En 1967 la Sra. Robinson sedujo a un apocado , tímido e inmaduro recién licenciado, Ben .La secuencia de la seducción en una habitación de hotel se hubiese hecho viral si las redes sociales hubiesen existido en aquel tiempo. No obstante, «El graduado» tuvo una enorme taquilla y, en España, donde se estrenó en 1969, los que éramos menores de dieciocho hacíamos todo lo impensable para conseguir ver la película.

En España el sexo era tabú y la seducción a cargo de una señora llamada Anne Bancroft a ese Dustin Hoffman, de pequeña estatura y como digo tímido y apocado, era una puerta que se nos abría a todos los imberbes de la época.

Aunque en un escenario muy diferente, en 1971, vimos «Verano del 42», en que una treintañera (Jennifer O' Neill),traumatizada por la muerte de su marido en la II Guerra Mundial, seduce a un quinceañero (Gary Grimes), en una secuencia llena de ternura y sensualidad.

No obstante, no ha sido habitual en el cine ver relaciones entre mujeres mayores y hombres más jóvenes, como ocurría, al contrario, en la pantalla y también en la vida real. En España, en 1997, Manuel Lombardero adaptó para el cine «En brazos de la mujer madura» , novela de Stephen Vizinczey que protagonizó un jovencísimo Juan Diego Botto quién buscaba a su madre durante la Guerra Civil española, mientras que iba experimentado relaciones sexuales con distintas mujeres maduras que encontraba en su camino como Faye Dunaway, Joanna Pacula, Carmen Elías o Rosana Pastor.

Viene esto a colación en que esta misma semana he visto dos películas que muestran relaciones entre mujeres mayores y hombres más jóvenes. «Las líneas discontinuas» es una película gallega que llegará en las próximas semanas a la pantalla y que cuenta la relación que establecen, una mujer que se acerca a los sesenta(Mara Sánchez) y un veinteañero ( Adam Prieto) . Una mujer recién separada y un chico que busca salir de la apatía y falta de perspectivas en que vive.

Y el otro título «Siempre es invierno», que acaba de llegar a nuestras pantallas, este último fin de semana, es una tragicomedia romántica en que Miguel el personaje interpretado por David Verdaguer se considera un auténtico perdedor en todo. La irrupción de una mujer madura (Isabelle Renauld) , coordinadora del concurso de arquitectura paisajística en que participa en Bélgica, cambiará el hastío y la desgana que siente por todo , después de que su pareja (Amaia Salamanca) acabe de decirle que se ha enamorado de otro.

David Trueba adapta su propia novela , «Bliz», para relatarnos esta historia de desamor, y de reencuentro con la vida que puede darnos nuevas oportunidades. El cuarenta años, ella cerca de sesenta. Están solos y necesitan escapar del frio del invierno o de cualquier otra estación. Olga es una mujer que no tiene ningún interés en un romance . La interesan más la conversación o la compañía. Hace mucho que no tiene relaciones sexuales y menos con un hombre que tiene la edad de sus hijos.

Sin embargo, ambos se complementan y encuentran, aunque sea por unos pocos días. Es un paréntesis en sus vidas. La madura y vital Olga y el inseguro y triste Miguel. Buena sintonía, buena química y el humor que, también hay, que no falte.

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