La Tercera

«Roma»

«Los adelantados ejecutivos, técnicos y plumíferos de ordenador están persuadidos de que los espectadores son un calco de ellos mismos: incultos, sumisos y por entero desinteresados por la lengua española, pues empezar a “traducir” de un país a otro significa acabar con la unidad del idioma»

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Ver cine iberoamericano es siempre refrescante y eso fue asistir a la película mexicana «Roma», galardonada con varios premios que no enumero porque esas adherencias a la obra artística me interesan poco. Sin embargo, hubo algo que me molestó profundamente: los comercializadores del filme en España se han arrogado el derecho a ejercer de Domingo Siete insertando subtítulos en español -digamos- de España (dejo aparte, claro, las frases en lengua mixteca que asoman esporádicamente), invalidando y deformando la fuerza, la naturalidad espontánea y la autenticidad de los diálogos, que se desarrollan, como es lógico, en el habla coloquial del D.F. (puro chilango, menos cuando los hablantes son de nivel alto), o más exactamente de Ciudad de México. De ahí el