Un ridículo como un portaaviones

La majadería política, con sus tabúes ideológicos mostrencos, desairada por la naturalidad festiva del pueblo

Ignacio Camacho
Actualizado:

Esa cola de Guecho, la del portaaviones, no se veía por aquellos pagos desde que el Athletic paseaba la Copa en gabarra. La Copa, por cierto, del mismo Rey que da nombre a este buque de la Armada. El Rey que trajo las libertades que acogen a los herederos del legado etarra para que, junto al resto de los nacionalistas, puedan declarar no grata la estancia del navío en las aguas vascas. El nacionalismo pretende una sociedad tribal blindada, impermeable, refractaria, y en la lógica asfixiante de ese microcosmos cualquier referencia exterior debe ser rechazada. Su repudio a la estancia del Juan Carlos I no obedece a un supuesto pacifismo sobrevenido que nunca brilló cuando ETA asesinaba, sino a una

Ignacio CamachoIgnacio CamachoArticulista de OpiniónIgnacio Camacho