NIETO
La Tercera

Prohibido a los caballos ir a los toros

«La ratio de la ley balear apuntaba a una drástica prohibición de lascorridas de toros, obligando a que se vean sustituidas por un insólito espectáculo, que solo tiene en común con ellas la posibilidad de que algún toro pueda pasear durante escuetos minutos su fina estampa por el ruedosin particulares agobios»

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Los toros han merecido inesperadamente titulares en informaciones sobre la cotidianidad política. En realidad el asunto no es tan nuevo, porque ya el Tribunal Constitucional tuvo ocasión de pronunciarse sobre una ley del Parlamento catalán que pretendía prohibir las corridas en la Comunidad Autónoma. La empresa resultó fallida, al dictaminarse que la condición de bien cultural las convertía en competencia del Estado. Asunto distinto es que la polémica política consiguiente no haya servido precisamente para multiplicar iniciativas empresariales al respecto, comenzando por la que durante largos años mantuvo el templo taurino catalán por excelencia.

Casualidades de la vida llevaron poco después al Parlamento balear a repetir la tentativa, aspirando a esquivar el resultado ya conocido. Todo consistiría en renunciar a