Una raya en el agua

La parusía

Sánchez aborda su reelección como una cuestión teológica: el santo advenimiento. Pero su socio preferente es ateo

Ignacio Camacho
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A estas alturas, ya avanzadas, de la cuestión es menester hacerse la pregunta de si Pedro Sánchez quiere realmente ganar la investidura. No lo parece, al menos en el primer intento, como no hay indicios de que Pablo Iglesias vaya a ceder en su empeño de hacerse con algún ministerio. En descargo del líder de Podemos hay que decir que el presidente no ha hecho hasta ahora ningún esfuerzo, como si los apoyos le tuvieran que caer, por ser vos quien sois, del cielo. A Sánchez, por su parte, es imposible negarle razón en su veto a un dirigente cuya sola presencia desestabilizaría el Gobierno. Pero tampoco ha trabajado su flanco derecho ni ha formulado ninguna propuesta digna de ser

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