Un nuevo mundo

Por primera vez una de las alternativas pone en riesgo la propia existencia del país

Luis Ventoso
Actualizado:

En los cuarenta primeros años de la democracia española los debates tuvieron un guion previsible. A pesar de que a veces saltaban chispas (véase las lizas a cara de perro Aznar-González), lo cierto es que se dirimía una alternativa entre dos partidos que no iban a demoler los pilares del Estado. Aunque se esforzaban en disimularlo, en realidad PSOE y PP se parecían más de lo que estaban dispuestos a admitir. Los socialistas resultaban un poco más manirrotos, descuidados en la consolidación fiscal, y los populares más apegados a la tradición y reticentes a las innovaciones sociales. Pero ni Aznar ni González estaban dispuestos a poner en solfa la Constitución apelando por reformas innecesarias. Tampoco aceptarían una política económica con

Luis VentosoLuis VentosoDirector AdjuntoLuis Ventoso