Visto y no visto

Neofranquistas

El gobierno de madame Montchalin cruza la muga con inmigrantes en una furgoneta y los abandona en Irún como al abuelo en la gasolinera

Ignacio Ruiz-Quintano
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El francés medio, según el cliché, bebe vino, no sabe geografía y tiene una condecoración. A madame Montchalin, ministra de Francia, le faltaba la condecoración, y fue a buscarla:

-En nuestra carta de valores no apoyamos alianzas con personas que son antinmigrantes y neofranquistas.

El gobierno de madame Montchalin cruza la muga con los inmigrantes en una furgoneta y los abandona en Irún como se hace con el abuelo en la primera gasolinera al salir de vacaciones. Pero lo que tiene ojiplática a madame Montchalin no es este teatrillo molieresco (todo es molieresco, también el cinismo, en el presidente francés), sino su fe: cree ver a Napoleón encarnado en Macron, la piedra más preciosa de los Rothschild, que deben su

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