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Naciones Unidas

Basta que este organismo haya evitado un solo conflicto armado para justificar su existencia

José María Carrascal
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Durante 24 años (1966-1990) trabajé en la ONU, concretamente en el Room 220 de ese enorme paralelepípedo de cristal entre la Primera Avenida y el East River, en cuyo segundo piso los corresponsales acreditados tienen su guarida. Podría decir que «viví» allí pues, aparte de escribir y enviar mis crónicas, comí de día o de noche debido a la diferencia horaria con España. Quiero decir que conozco sus entresijos y más de una vez he sentido la tentación de escribir un libro o novela sobre ella, material había de sobra, pero siempre me eché atrás por resultar demasiado penoso, ya que la ONU es un fake, una farsa desde el nombre -más que unidas son naciones desunidas- y porque su

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