EDITORIAL ABC

Moncloa reconoce que mintió sobre la tesis

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La mentira, aún más al descubierto. El Consejo de Transparencia y Buen Gobierno, organismo público responsable de garantizar a los españoles el acceso a la información pública, ha concluido que «no ha habido actuación pública en el proceso de verificación de la autenticidad de la tesis del presidente del Gobierno». Es decir, que aquellos informes oficiales esgrimidos en su día por La Moncloa que presuntamente «demostraban» que no había plagio, como ABC denunció una semana antes, fueron un invento improvisado para salir del paso y que, por tanto, es falso que el Ejecutivo sometiese al examen de las herramientas antiplagio homologadas la tesis de Sánchez, y que esta superase «ampliamente los estudios de coincidencias».

Pero todo era una patraña, una más de un Ejecutivo aficionado al embuste y la figuración, pues el Consejo de Transparencia revela ahora que el supuesto estudio no existe. Ahora, seis meses después, la Secretaría General de la Presidencia reconoce que «ni la Secretaría de Estado de Comunicación ni ningún otro órgano de la Presidencia del Gobierno han realizado el análisis, ni emitido informes o documentos en relación al uso de las mencionadas herramientas antiplagio». La gravedad del asunto es enorme, pues ya no se trata de que Sánchez plagiara su trabajo universitario, como ha demostrado este periódico y que ya justificaría su dimisión, pues él mismo fijó ahí el destino de un político plagiador. Se trata de que desde La Moncloa se buscó engañar a los españoles. Es imprescindible que la Diputación Permanente cite de inmediato a Sánchez para que dé cuentas ante las Cortes de todos los extremos de esta gran mentira, de un fraude de manual que supuso la utilización de medios públicos para parapetar tras ellos a quien dijo llegar al poder, a lomos de separatistas y proetarras, para llevar la decencia a la política.