Mitterrand o el arte de engordar al populismo

«Quien está sacando provecho de los errores de Macron no es la derecha, incapaz de articular un discurso solvente, sino Marine Le Pen»

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Corría el año 1992 cuando Jean-Marie Le Pen tildó al Gobierno de Édith Cresson de «pandilla de ladrones y extorsionadores». La primera ministra de François Mitterrand replicó con una querella por injurias. El desenlace judicial era lo de menos: lo que importaba a ambas partes era mantener el protagonismo mediático durante días. «Caminan juntos. Si el Gobierno está en horas bajas, Le Pen le insulta y consigue espabilarles; lo mismo ocurre cuando Le Pen está en la cuneta: el Gobierno le ataca para engordarle. Todo parece muy sincronizado, ¿no?», señalaba Jacques Chirac en 1991. Diagnóstico atinado. El problema estriba en que la derecha clásica nunca ha logrado, hasta la fecha, eludir ese cerco. Hubo intentos, por ejemplo el del gaullista

Por José María Ballester EsquiviasPor José María Ballester Esquivias