La Tercera

Manuel y Antonio, de Sevilla

«Los dos hermanos estuvieron siempre juntos, en la vida y en la poesía. Así hay que recordarlos y leerlos. Cuando murió Antonio, en Collioure, en su chaqueta encontraron su último verso: “Estos días azules y este sol de la infancia”. Manuel remató, con la elegancia de una media verónica, su poema a Andalucía: “Y Sevilla…” Esa luz única de Sevilla une para siempre a Manuel y Antonio Machado»

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Acierta Unicaja al titular la exposición con la que se inaugura su nuevo Centro Cultural «Los Machado vuelven a Sevilla», subrayando su común raíz. Y, sobre todo, por unirlos en un sujeto común: «los Machado», Manuel y Antonio. Así debe ser. (Los cito por orden de antigüedad, como a los toreros).

El maniqueísmo, tan habitual entre nosotros, ha intentado oponerlos, adjudicando, a uno, el calificativo de «el bueno», y, al otro, el de «el malo»: un verdadero disparate, con independencia de a cuál de los dos se ensalce.

La oposición al franquismo «canonizó» a Antonio: el cartel de su famosa fotografía, en un café madrileño, lo utilizaban algunos, junto a los del «Guernica» y el Ché Guevara, para demostrar que