Cambio de guardia

En el límite

Abrir los ojos, poner las bases para un acuerdo de los tres grandes partidos nacionales y abordar una nueva Constitución

Gabriel Albiac
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En 1978, tejer un sistema constitucional era dar respuesta a determinaciones muy precisas: salir sin demasiado drama de una dictadura de cuarenta años, era la primera; no la única. Portugal y Grecia habían acababan de hacerlo. Y las tres salidas ponían en juego equilibrios clave en el ajedrez de la Guerra Fría. Había que eludir el desbarajuste militar que supondría el vuelco de esos países hacia el área de influencia soviética. Estuvo a punto de pasar en Portugal. En España, aquella lección portuguesa llevó a los Estados Unidos y Alemania a inventar el PSOE. Y anular, con ello, la hegemonía antifranquista del PCE.

Pero quedaban por solventar otros problemas: los relacionados con los estatutos de autonomía de la IIª República.

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