La ley de Godwin

Asimilar a la derecha democrática con los nazis es una miserable estrategia de estigmatización a través del lenguaje

Ignacio Camacho
Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

A medida que una discusión se alarga, la probabilidad de que aparezca una comparación con Hitler o el nazismo tiende a uno. Éste es el célebre enunciado o principio de Godwin, un guasón harto de esa tópica hipérbole que frivoliza el genocidio como los propios nazis banalizaron, según Anna Harendt, el mal absoluto de su proyecto asesino. Todo opinador debe estar atento a eludir esta tentadora analogía que tiende a colarse en cualquier proceso discursivo, por más que a veces tenga sentido cuando se refiere, por ejemplo, a la violencia terrorista que expresa en su propia naturaleza una voluntad de exterminio. Incluso en el disculpable contexto del componente supremacista que en Cataluña exhibe el separatismo, el hallazgo semántico de los

Ignacio CamachoIgnacio CamachoArticulista de OpiniónIgnacio Camacho