Perfil del aire

Juramentos surrealistas

Eso de prometer el cargo para cargarse el sistema legal que le da el sentido y el ser es una de las mayores paradojas

Francisco Robles
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«No nos representan». El lema convertido en consigna se repetía en las algaradas tuiteras y callejeras del 15-M que empezaron en las plazas y que han terminado en el silencio confortable, y burgués, del chalé de Galapagar. «No nos representan», coreaban los que luchaban contra el fascismo -o eso decían- mientras llevaban a la práctica fascista sus afanes totalitarios. Porque así empieza todo movimiento ultra, excepto el poético ultraísmo que nació en la sevillana revista Grecia donde Borges publicó su primer poema. «No nos representan», vociferan lo que niegan la representación democrática a los que ellos no han votado.

Desde entonces hasta hoy ha llovido algo, y ha hecho calor, y se han desgastado los lazos que unían a aquellos

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