De la humillación consentida

Sánchez se sometió el jueves ante Torra y éste mandó tomar ayer las calles contra el débil Gobierno de España

Ramón Pérez-Maura
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Decíamos en esta página el pasado sábado que antes que pedir un local prestado a la Cámara de Comercio, el Consejo de Ministros de ayer podía haberse celebrado en el Palacio Real de Pedralbes. En buena hora mentamos el lugar. No sólo se celebró el Consejo de Ministros en la Lonja del Mar, sino que se dio a Pedralbes el peor uso posible. Una verdadera humillación consentida.

Ese Palacio fue construido, por iniciativa privada encabezada por el conde de Güell, para ser la residencia de la Familia Real española en Barcelona. Ahí tenía que haber estado el presidente del Gobierno recibiendo al presidente de la Generalidad. Pero fue exactamente al revés. Se trataba de que quedara claro que aquello era

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