El hándicap

No es una huelga de hambre ni es contra el Tribunal Constitucional. Es un chantaje de Convergència a Esquerra para forzar candidaturas unitarias en las próximas elecciones municipales y autonómicas

Salvador Sostres
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No es una huelga de hambre ni es contra el Tribunal Constitucional. Es un chantaje de Convergència a Esquerra para forzar candidaturas unitarias en las próximas elecciones municipales y autonómicas.

Ayer Jordi Sánchez explicó al digital más convergente y subvencionado que «no pretendemos emular a Bobby Sands ni poner nuestras vidas en riesgo: no nos hemos vuelto locos». El único interés, el único sentido de una huelga de hambre es si consigues lo que quieres o te mueres. Para lo demás están las dietas, el postureo en Instagram y, sobre todo, Convergència.

Sánchez es un empleado de David Madí. En 2015 le puso al frente de la ANC para que la entidad presionara a Junqueras para concurrir juntos a las

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